Wilhelm Reich

CATEGORÍAS: Pioneros e Inventores
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Wilhelm Reich: el padre de la energía orgónica y el eslabón perdido entre la ciencia y la vida
Si Karl Hans Welz fue el inventor de la orgonita y los Croft quienes la popularizaron, Wilhelm Reich fue el que puso las herramientas y encendió la llama.
Sin él, nada de esto existiría. Y por eso se le atribulle todo el mérito cuando hablamos de nuestras queridas orgonitas. Pero hay matices y aquí te lo voy a contar.
Hoy quiero llevarte de la mano a conocer a este hombre fascinante, contradictorio y profundamente valiente. Porque Reich no inventó la orgonita, eso hay que dejarlo claro desde el principio, pero descubrió y dio nombre a la energía vital que llamamos orgón, es la misma energía que las orgonitas transmuta y armoniza. Y sin su trabajo, ni Welz ni Croft habrían tenido un punto de partida.
Como siempre, te hablo desde el respeto y la admiración, pero también con honestidad. Reich fue un genio, sí, pero también un hombre perseguido, incomprendido y, al final, destruido por un sistema que no soportaba que alguien cuestionara sus cimientos.
En mi humilde opinión, Reich al igual que Nikola Tesla y muchos más, deberían estar en todos los libros de nuestras escuelas, en vez de Einstein, que sí, él también. Ahí lo dejo.
Un psicoanalista rebelde que quería curar el alma… y el cuerpo… y el clima
Wilhelm Reich nació en 1897 en el seno de una familia judía en la región de Galitzia, entonces parte del Imperio Austrohúngaro. Estudió medicina en Viena y pronto se convirtió en uno de los discípulos más prometedores de Sigmund Freud. Pero Reich no era de los que se quedaban callados. Rápidamente empezó a discrepar de su maestro.
Mientras Freud se centraba en la mente, Reich se dio cuenta de que el cuerpo también guardaba secretos. Observó que la represión sexual no era solo un conflicto psíquico, sino que se manifestaba físicamente: en tensiones musculares, en bloqueos, en lo que él llamó la «coraza muscular» o «coraza de carácter». Y desarrolló la vegetoterapia, una técnica que combinaba masajes y respiración para liberar esas tensiones y, con ellas, la energía estancada.
¿El objetivo? Liberar la energía sexual reprimida, que según Reich era la causa de muchos males individuales y sociales, incluyendo el nazismo. Ya os podéis imaginar el escándalo que montó.
El descubrimiento del orgón: la energía que todo lo impregna
Pero Reich no se quedó ahí. Sus investigaciones le llevaron a algo mucho más grande: el descubrimiento de una energía universal, presente en todos los seres vivos y en el cosmos. La llamó orgón, uniendo las palabras «orgasmo» y «organismo».
Para Reich, el orgón era una fuerza física real, medible y observable, como bien demostró con creces.
Una energía antientrópica, es decir, que tiende a crear orden en lugar de caos, y que está en la base de toda la vida.
La comparaba con el magnetismo animal de Mesmer, la fuerza ódica o el élan vital de Bergson. Pero iba más allá: afirmaba que el orgón no se limitaba al cuerpo humano, sino que impregnaba toda la naturaleza, desde las nubes hasta las galaxias.
«El orgón no es posterior sino primigenio, es la energía original, anterior a la materia estructurada y organizada.»
El acumulador de orgón: el abuelo de las orgonitas
Reich no se limitó a teorizar. Construyó dispositivos para concentrar y utilizar esta energía: los famosos acumuladores de orgón. Eran cajas hechas de materiales orgánicos e inorgánicos alternados (madera y metal, principalmente) que, según Reich, atraían y almacenaban el orgón del ambiente. Las Mantas orgonicas que hago y vendo, están basadas en éste mismo principio.
Estos acumuladores se usaban para mejorar la salud, con demasiado éxito, por eso ibran tras él y ponían en duda su moralidad en su trabajo. Sus cloudbuster llegaron a influir en el clima, cosa que lo llevó a la carcel. Y Albert Einstein, que analizó uno de sus acumuladores, al principio estaba encantado de indagar en esta tecnología, pero algo lo frenó y dejó de contestar las cartas de Reich.
Los acumuladores de Reich eran el precursor directo de las orgonitas. Pero tenían un problema: acumulaban cualquier calidad de energía, por eso también podían estancarla, generando lo que Reich llamó DOR (Deadly Orgone Radiation), una energía densa y perjudicial que puedes investigar si tecléas.
El Experimento ORANUR (Orgone Anti-Nuclear Radiation) fue un ensayo realizado por Wilhelm Reich en 1951 en su laboratorio llamado Orgonon (en Maine, EE. UU.), con el objetivo de verificar si el orgón podía neutralizar la radiactividad».
No salió bien… y ese era el gran desafío que Welz y los Croft resolverían décadas después con la orgonita, que no acumula, sino que transmuta, gracias al cuarzo añadido.
El DOR y el POR: el equilibrio energético
Reich descubrió que el orgón podía presentarse en dos estados: POR (Positive Orgone Radiation), la energía vital y ordenada, y DOR (Deadly Orgone Radiation), el orgón estancado, denso y nocivo. Este segundo gran descubrimiento es clave para entender por qué las orgonitas son tan importantes.
El DOR se genera cuando el orgón no fluye, cuando se bloquea o se contamina. Y Reich lo relacionó con muchas enfermedades, con el envejecimiento y con la degradación del entorno. Su objetivo siempre fue restaurar el flujo del orgón, transformar el DOR en POR. Y ese es exactamente el principio que aplican las orgonitas.
La persecución y la muerte de un mártir
La historia de Reich es también una historia de persecución. Sus ideas sobre la energía vital y la liberación sexual chocaron con el establishment médico, político y religioso. En 1939, huyendo del nazismo, emigró a Estados Unidos. Allí fundó el Instituto del Orgón y siguió investigando.
Pero la FDA (la agencia de medicamentos y alimentos de EE.UU.) comenzó a investigarlo. En 1954, un juez emitió una orden federal que prohibía la venta y distribución de acumuladores de orgón, y ordenaba la quema de todos sus libros y materiales.
Por suerte se adelantó y puso a salvo gran parte de su investigación y se la dió a su hija Eva Reich en custodia. Le dijo que esperara 50 años antes de publicarlo, porque la sociedad no estaba preparada aún para ello.
Reich pasó 2 años en prisión y días antes de salir, el 3 de noviembre de 1957, murió por un ataque al corazón. Tenía 60 años.
Kate Bush le hizo un homenaje con la canción Cloudbusting. Parece ficción pero más o menos fue así como lo arrestaron. Por haber creado lluvia con un Cloudbuster.
«Wilhelm Reich fue un verdadero mártir de la Ciencia Moderna.»
El legado de Reich: la semilla de todo lo que hoy hacemos
Reich no inventó la orgonita, pero sin su descubrimiento del orgón, nada de esto existiría. Él fue quien abrió la puerta a un mundo que la ciencia oficial se negaba a ver: el de la energía vital, el de la conexión profunda entre cuerpo, mente y cosmos.
Su legado es inmenso. Inspiró a generaciones de terapeutas, investigadores y buscadores. Y también, sin saberlo, me inspiró a mí.
En 2014 me embarqué en una aventura que me llevó más allá de lo que imaginaba con las orgonitas. Un grupo de apicultores de la zona donde vivo se apuntó a un experimento con sus colmenas. Fue fascinante. Si te pica la curiosidad, puedes leer el resultado y cómo fue aquello en este artículo.
Hoy, cuando estoy en mi taller y veo cómo la resina y los metales se fusionan para crear algo que ayuda de verdad a transmutar energía, pienso mucho en Reich. Pienso en su valentía, en su obsesión por la verdad, y en cómo pagó el precio más alto por no callarse. Y me siento en deuda con él. Porque sin su tesón, yo no estaría aquí, haciendo lo que hago.
Artur Sala – La Ciencia Perdida: Wilhelm Reich y el descubrimiento del Orgón
Artur Sala hizo un trabajo extraordinario con este tema. En 10 capítulos nos ofrece un análisis profundo y detallado de la vida y el trabajo de Wilhelm Reich. Es de lo mejor que he encontrado.
- Primera Parte. Del psicoanálisis al origen de la vida.
- Segunda Parte. Del origen de la vida al descubrimiento de los Biones.
- Tercera Parte. Del descubrimiento de los Biones a la energía orgónica.
- Cuarta Parte. El experimento ORANUR, el D.O.R y el Eter.
- Quinta Parte. Orgonoscopio, resumen y formas de medir el campo orgónico.
- Sexta Parte. Experimentos con biones y orgonitas.
- Séptima Parte. Construcción de un acumulador de orgón y experimentos.
- Octava Parte. Entrevista a James De Meo.
- Novena Parte. Éter Dios y Demonio y Cosmic Superimposition.
- Décima Parte. El Mundo Holístico de la Ciencia Reichiana. Conclusiones.
Mario Rodes – Crónicas de lo Insólito
Mario Rodes también tiene un trabajo magnífico en forma de 4 vídeos. Puedes verlos en su canal de YouTube:
Espero que tengas un ratito para dedicarle a este gran ser humano, científico y doctor, que murió por ser fiel a su ser y a sus descubrimientos.
Con cariño,
Mari Carmen





