Alcance de las Orgonitas

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Alcance de las orgonitas: cómo medirlo y entenderlo (sin volverse loco)
El alcance de una orgonita es una de las preguntas que más me repetís.
Y os entiendo. Cuando tienes una herramienta tan especial entre las manos, quieres saber hasta dónde llega su influencia. ¿Cubre toda la habitación? ¿Solo lo que tiene cerca? ¿Depende del tamaño?
La respuesta, como casi todo en este mundo, no es tan sencilla como un número fijo. Pero voy a contarte lo que he aprendido después de años de experiencia, mediciones y alguna que otra sorpresa.
¿Qué es el alcance de una orgonita?
En términos generales, el «rango de acción» o «alcance» de una orgonita está relacionado con su tamaño y volumen. Cuanto más grande es la pieza, más alcance tiene. Pero hay más factores que influyen:
- La mezcla de componentes (mi Fórmula Ultra Protectora multiplica el efecto).
- Las formas geométricas y la Geometría Sagrada (proporción áurea o nubia).
- La intención con la que fue creada y la energía del entorno donde se coloca.
Cuando todos estos elementos se combinan, el alcance se incrementa exponencialmente. Pero, como veremos, hay matices importantes.
¿Cómo mido el alcance de una orgonita?
Como creadora de orgonitas, intuyo y sé en mi interior cuánto alcance tiene cada pieza. No me refiero solo a cifras, sino a todos los niveles: físico, emocional, energético y espiritual. Esta clase de artesanía no es solo artística, es altamente espiritual e intuitiva.
Pero sé que esto, hoy por hoy, no es suficiente sin pruebas objetivas. Por eso he buscado durante años una manera de medir el alcance sin recurrir solo a la intuición. Y aunque no he encontrado un método perfecto, la RADIESTESIA me ha dado resultados muy coherentes.

Para ello utilizo un péndulo, un Biómetro de Bovis y otros diagramas para medir la fuerza vital y el alcance. En el siguiente vídeo te muestro todos los detalles.
Un apunte importante sobre las mediciones

Soy consciente de que los radiestesistas más experimentados pueden echarse las manos a la cabeza al ver mis métodos. Solo puedo decir que aquí no estamos midiendo geopatías o corrientes subterráneas. Las orgonitas rompen todos los esquemas vibracionales conocidos.
Y hay otro factor clave: EL PLANETA ENTERO está vibrando a una frecuencia mucho más elevada que hace unos años. Nuestra propia fisicalidad está cambiando. Por eso he aceptado los niveles altísimos en Unidades Bovis que presentan mis orgonitas. Los niveles siempre han estado ahí, solo que ahora se hacen tan presentes que ya no se puede negar que estamos evolucionando hacia un estado mucho más espiritual.
«Lo que realmente importa es el resultado que obtiene la persona que utiliza una orgonita.»
No me canso de repetir que el mejor lugar para colocar tu primera orgonita —con un alcance mínimo de 3 metros— es tu mesita de noche. Luego hay tiempo de sobra para ir ampliando tu colección.
Mis inicios con la radiestesia: una historia de aprendizaje
Al principio, cuando noté en mis propias carnes el efecto reparador de las orgonitas, tuve mucha curiosidad por saber hasta dónde llegaba su «área de acción». No es nada fácil de averiguar cuando tienes un elemento multidimensional en tus manos.
Molesté a mi compañero australiano Stephen Geddes para que midiese con radiestesia mis orgonitas. Amablemente accedió durante un tiempo, hasta que me sugirió que aprendiera a usar el péndulo yo misma. «Total, no supone tanto esfuerzo como parece», me dijo.

A regañadientes tomé mi primer péndulo. Y noté que se me resistía mucho. Por más que lo intentaba, me resultaba difícil obtener una respuesta clara. Las dudas no tardaron en aflorar: ¿Y si me equivoco?
Con tiempo, práctica y la ayuda de Stephen —que supervisaba mis mediciones—, aprendí a confiar en mis habilidades. Me solté la melena y empecé a compartir mis resultados en redes sociales. Hasta que un día pasó justo lo que más temía: alguien midió una de mis orgonitas y obtuvo un valor 10 veces más bajo que el mío.
¡BOOM!
¿Qué había pasado? ¿Cómo es posible que me equivocara tanto?
Había dos posibilidades:
- Me había equivocado yo.
- Se había equivocado el otro.
Y entonces caí en la cuenta de algo fundamental: no había tenido en cuenta el entorno. Medí de nuevo la orgonita en mi taller, rodeada de otras piezas muy potentes con Geometría Sagrada, con frecuencias Solfeggio sonando 24 horas al día. Era mi lugar sagrado, y era lógico que el valor se multiplicase.
También tuve que replantear mi pregunta. El subconsciente es literal y no lee entre líneas. Una pregunta correcta sería: «¿Cuánto alcance tiene esta orgonita en este Biómetro a nivel físico, notable, palpable y tangible?»
A partir de ese momento, empecé a formular las preguntas con más detalle y precisión. Y las respuestas empezaron a ser mucho más coherentes. Está claro: si mides una orgonita interdimensional, no puedes pedirle una respuesta que abarque todas las dimensiones sin acotar.
Te dejo el Biómetro y las plantillas que uso para medir la fuerza vital y el alcance. Haz clic en la imagen para descargarlos.

¿Existe otra manera de medir las orgonitas?

Te aseguro que he buscado por todas partes algún aparato que prometa medir la fuerza vital de las cosas. Y ¡lo encontré!
Se llama Medidor de Energía Vital LM4 y lo puedes encontrar en heliognosis.com. Lo mandan desde Canadá y cuesta unos 500 Euros entre el aparato, gastos de envío y aduanas.
Lo tuve unos meses en casa y me maravilló cómo funciona. Pasé un tiempo haciendo diferentes orgonitas con el mismo tamaño para medir las diferencias entre distintos tipos de metales y mezclas. Fue una experiencia fascinante.
Finalmente, se lo vendí a una persona mucho más preparada que yo para sacarle mayor provecho. En mi casa se habría quedado juntando polvo en la estantería. Pero el tiempo que lo tuve me dio muchas pistas sobre cómo funcionan mis creaciones.
En definitiva…
El alcance de una orgonita no es un número fijo. Depende del tamaño, de la mezcla, de la geometría, del entorno y, por supuesto, de la persona que la usa.
Mi consejo es que no te obsesiones con las cifras. Coloca tu orgonita donde sientas que debe estar, observa cómo te sientes y confía en tu propia percepción. La radiestesia y los aparatos son herramientas maravillosas, pero nada supera la experiencia personal.
¿Y tú, has notado el alcance de tus orgonitas? ¿Has probado a medirlas o simplemente te has dejado llevar por la sensación?
Te leo en los comentarios.
Con cariño,
Mari Carmen





